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CELAC crea un Grupo de Trabajo sobre agricultura familiar

CELAC crea un Grupo de Trabajo sobre agricultura familiar y desarrollo rural y adopta directrices para el sector

FAO destacó la convergencia entre la lucha contra el hambre y la agricultura familiar durante la I Reunión Ministerial Sobre Agricultura Familiar de la CELAC, realizada en Brasilia.

   

13 de noviembre de 2014, Santiago de Chile – América Latina y el Caribe puede mantenerse a la cabeza de la erradicación del hambre si continúa promoviendo el desarrollo de la agricultura familiar en sus organismos de integración regional del más alto nivel, señaló la FAO, luego de la I Reunión Ministerial sobre agricultura familiar de la CELAC.

“El primer punto del Plan de la CELAC 2014 es la erradicación del hambre y el segundo es la promoción de la agricultura familiar, lo que me parece la señal más clara de que la región le ha otorgado la mayor prioridad política a estos dos temas que están profundamente ligados” dijo Raúl Benítez, Representante Regional de la FAO, desde Brasil.

Según la FAO, la agricultura familiar es un pilar de las estrategias nacionales de erradicación del hambre en América Latina y el Caribe, compromiso que se está consolidando al más alto nivel, en organismos como la CELAC, Petrocaribe-ALBA, MERCOSUR, CAN y CARICOM.

Al respecto, el Ministro de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de Granada, Roland Bhola, señaló que “Nuestra estrategia Desafío Hambre Cero de Granada tiene en la agricultura familiar el principal foco de la acción del gobierno, queremos ser autónomos en la producción de alimentos”. 

El Viceministro de Agricultura de El Salvador, Hugo Flores, destacó que: “La agricultura familiar está en el centro de la estrategia que ha permitido los avances en la lucha contra el hambre en El Salvador, tanto en la producción de alimentos como en su efecto revitalizador de las comunidades rurales como espacios de cultura y sabiduría popular”.

“Estamos construyendo una plataforma de acción común y creando un ambiente de cooperación entre los países que contemplan la expansión de la producción, la creación de mecanismos de apoyo a los agricultores, el desarrollo agrícola, las políticas agrícolas y comerciales”, dijo el Ministro de Desarrollo Agrario de Brasil, Miguel Rossetto.

Grupo de Trabajo sobre Agricultura Familiar y Desarrollo Rural

En la reunión ministerial, los países de CELAC adoptaron un documento con directrices para el desarrollo de la agricultura familiar en la región y crearon un Grupo de Trabajo (GT) para crear y fortalecer estrategias para reducir las diferencias regionales, promover el desarrollo sostenible y articular la cooperación entre los países.

“Se trata de un espacio inédito de articulación y sinergia de esfuerzos para consolidar la cooperación regional e integrar las acciones de fortalecimiento de la agricultura familiar y de promoción de la seguridad alimentaria y nutricional”, explicó Benítez.

Los Ministros también aprobaron la Declaración Ministerial de la CELAC sobre Agricultura Familiar de Brasilia.

Plan de Erradicación del Hambre de la CELAC

Los ministros reafirmaron su aspiración de que América Latina y el Caribe puedan alcanzar la erradicación total del hambre, y destacaron la importancia que tendrá al respecto el Plan Regional de la CELAC para la Seguridad Alimentaria y Nutricional y la Erradicación del Hambre, que han elaborado los países con el apoyo de la FAO, CEPAL y ALADI. 

En ese sentido, los ministros reafirmaron las palabras del Representante de la FAO, quien señaló que la aspiración que guía las acciones conjuntas de la CELAC debe ser que "ésta sea la última generación de latinoamericanos y caribeños que convivan con el hambre".

Raúl Benítez destacó que la FAO está apoyando fuertemente a los gobiernos mediante la Iniciativa Regional Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial Rural, una de sus tres prioridades de trabajo en la región, en línea con el grupo de trabajo que acaba de crear la CELAC.

La Iniciativa trabaja con los gobiernos nacionales y los principales organismos de integración regional –como CELAC, SICA, CARICOM, CAN, MERCOSUR, Petrocaribe-ALBA- para incorporar al sector como un pilar en sus planes de trabajo para erradicar el hambre y la pobreza.

“La agricultura familiar es el mejor aliado de la lucha contra el hambre, no sólo por su rol en la producción de alimentos, sino también por sus aportes al empleo rural y al desarrollo de los territorios”, señaló Benítez, destacando la forma en que países como Brasil, Chile, México y Argentina están compartiendo sus experiencias mediante la cooperación internacional.

“Brasil seguirá cooperando con la región y la FAO es un socio estratégico para ello”, señaló Miguel Rossetto, Ministro de Desarrollo Agrario de Brasil.

La agricultura familiar es clave para el abastecimiento

Para Luis Arauz, Ministro de Agricultura y Ganadería de Costa Rica -país que actualmente preside la CELAC- , la agricultura familiar puede ser más eficiente, crear y distribuir riqueza, ser sostenible y también proporcionar respuestas a desafíos como el cambio climático.

Según la FAO, entre el 50% y  70% de los alimentos consumidos en América Latina y el Caribe provienen de la agricultura familiar. Al respecto, el Ministro de Agricultura de Surinam, Soeresh Algoe, señaló que, “El 99% de los alimentos que consumimos en Surinam viene de la agricultura familiar, por lo que el sector es más que estratégico para nuestra seguridad alimentaria”.

 La Ministra de Desarrollo Rural y Tierras de Bolivia, Nemesia Achacollo señaló que, “Bolivia se ha comprometido con la reconstrucción de la agricultura familiar campesina como un importante instrumento para logar la soberanía alimentaria del país y ser autónomo”.

 
Apoyo a la agricultura familiar

Apoyo a la agricultura familiar: los gobiernos de América Latina y el Caribe miran más allá de lo productivo

Nueva generación de políticas públicas para la agricultura familiar debe considerar su rol en la lucha contra el hambre y la pobreza, la preservación del medio ambiente y el desarrollo territorial. 

Santiago de Chile, 4 de noviembre de 2014 – Las políticas orientadas a la agricultura familiar deben incorporar un enfoque transversal que vaya más allá del apoyo productivo y considere el rol de dicho sector en la lucha contra el hambre y la pobreza, la preservación del medio ambiente, la educación y salud y el desarrollo territorial, señaló hoy la FAO.

“No podemos tratar situaciones distintas con las mismas herramientas: debemos focalizar las políticas orientadas a la agricultura familiar en los desafíos propios de este modo de producción, de lo contrario profundizamos sus desigualdades”, explicó Raúl Benítez, durante un seminario organizado por CEPAL, FAO, IICA y CIRAD para analizar la situación actual y los retos futuros de las políticas públicas de agricultura familiar en la región.

Al respecto, la Secretaria de Desarrollo Rural de Argentina, Carla Campos Bilbao, destacó que, “Los agricultores de pequeña escala pueden ser la alternativa al problema del hambre en nuestro continente. Trabajar con ellos implica ahondar en una agenda que busca mayor igualdad y equidad social, para reivindicar los derechos de sectores que han sido históricamente postergados”. 

La nueva generación de políticas para la agricultura familiar debe responder a la realidad rural, en particular a la situación de mujeres, jóvenes y de los pueblos indígenas, y ser construida con la participación de la población campesina, un tema sobre el que tanto Fernando López, de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos, como Manuel Llao, representante de las organizaciones de la agricultura familiar e indígenas de Chile, concordaron, resaltando la importancia de reconocer los derechos a la tierra, agua y semillas y la diversidad existente en el sector.

Parte de la solución, no del problema

“La agricultura familiar no es sinónimo de pobreza ni parte del problema del problema del desarrollo rural: es parte de su solución”, señaló Álvaro Ramos, Coordinador del Programa FIDA MERCOSUR, destacando que en muchos países de la región la agricultura familiar es la principal proveedora de alimentos para los programas públicos como la alimentación escolar.

Valter Bianchini, Secretario de Agricultura Familiar del Ministerio del Desarrollo Agrario de Brasil ejemplificó la forma en que la agricultura familiar de Brasil supo responder a la  demanda de alimentos generada por el aumento de ingresos de la población de dicho país: “Hoy con un sueldo mínimo se compran dos canastas básicas, el doble de lo que se compraba en el inicio de la década. Eso significa que se produjeron más alimentos a costos más bajos y ahí se ve la importancia de la agricultura familiar”.

Según Antonio Prado, Secretario Ejecutivo Adjunto de la CEPAL, hay tres grandes retos a futuro para el sector: generar políticas que le den viabilidad en un contexto de transformación productiva; promover el desarrollo de capacidades entre los agricultores dado que presentan baja escolaridad; y generar políticas enfocadas en mujeres y jóvenes para facilitar el recambio generacional.

Una prioridad regional de la FAO

“Todo el mundo está pendiente de lo que está haciendo la región en materia de agricultura familiar gracias a los avances logrados en los últimos años”, señaló Benítez, destacando que la FAO está apoyando fuertemente a los gobiernos mediante la Iniciativa Regional Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial Rural, una de sus tres prioridades de trabajo en la región.

La iniciativa de la FAO está trabajando con los gobiernos nacionales y los principales organismos de integración regional –como CELAC, SICA, CARICOM, CAN, MERCOSUR, Petrocaribe-ALBA- para incorporar al sector como un pilar en sus planes de trabajo para erradicar el hambre y la pobreza.

“Como FAO estamos fomentando sinergias entre los planes de protección social y los de agricultura y desarrollo rural tanto a nivel nacional como regional, a través de instrumentos como el Plan de Erradicación del Hambre y la Pobreza de la CELAC, el cual ha sabido reconocer el potencial de los agricultores y agricultoras familiares”, explicó Benítez.

Crece el protagonismo del sector

Según la publicación Políticas públicas y agricultura familiar en América Latina y el Caribe presentada por la CEPAL durante el seminario, se pueden observar tres dinámicas principales en la región.

La primera tiene que ver con la visibilidad y el reconocimiento que la agricultura familiar ha obtenido en las últimas décadas. La segunda guarda relación con la designación por los gobiernos de un presupuesto específico para esta categoría de productores, asegurándoles un acceso garantizado a recursos reservados; y la tercera remite a la complejidad creciente del tejido de políticas e instituciones con incidencia en la agricultura familiar.

El libro señala que Argentina ha dedicado en 2013 1,7 millones de US$ para el programa de inscripción de los agricultores familiares en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar y 37,5 millones de US$ para apoyar dos cadenas donde la agricultura familiar está presente (CEPAL et al., 2013). Chile incrementó 8,2% el presupuesto del INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario) en 2013 para apoyo a la agricultura familiar, y en Cuba, en base a los logros de la agricultura campesina/familiar, el gobierno ha redistribuido 1 580 000 ha –o sea un 15 % de la superficie agrícola utilizable  del país a campesinos ya establecidos y nuevos agricultores.

El libro señala que Uruguay comenzó a implementar programas especiales para agricultura familiar y a invertir en el desarrollo rural descentralizado y participativo con las Mesas de Desarrollo Rural, mientras que Brasil ha multiplicado por diez el presupuesto del Programa de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar, PRONAF, desde 1996, y en 2013/14 dedicó 9,5 miles de millones de US$ en 2013/14 al crédito para la agricultura familiar.

“Todo lo anterior muestra que América Latina y el Caribe no sólo está al frente de la lucha contra el hambre global, sino que ha sabido reconocer en la agricultura familiar a un aliado clave para la seguridad alimentaria”, concluyó Raúl Benítez.

Más información: 

Publicación: Políticas públicas y agriculturas familiares en América Latina y el Caribe: balance, desafíos y perspectivas 

 
Declaración del Presidente del FIDA para el diálogo mundial sobre la Agricultura Familiar

Declaración del Presidente del FIDA para el diálogo mundial sobre la Agricultura Familiar 

Excelencias, colegas, señoras y señores, estoy encantado de ser parte de este diálogo mundial, que reúne a tanta gente con ideas y conocimientos para compartir sobre el futuro de la agricultura familiar. Mi más sincero agradecimiento a aquellos grupos y personas que han sido fundamentales en la toma del Año Internacional de la Agricultura Familiar un éxito y me permite rendir homenaje a todas las organizaciones que representaban a los pequeños productores y agricultores familiares, en particular a nuestros socios en el Foro Campesino. Hay mucha sabiduría recopilada aquí hoy, y estoy agradecido por ello. Estoy seguro de que todos los que estamos aquí podemos recitar estos números de memoria: 500 millones de granjas familiares apoyan las vidas y los medios de vida de entre 2 y 2,5 billones de personas. Se producen alrededor de cuatro quintas partes de los suministros de alimentos en los países en desarrollo.

Fuera de esta habitación, sin embargo, no todo el mundo entiende y aprecia que los agricultores familiares contribuyen no sólo a la seguridad alimentaria, sino también para el desarrollo rural, el empleo y la gestión de los recursos naturales.

El Año Internacional de la Agricultura Familiar ha sido una gran oportunidad para la sensibilización, la promoción y el intercambio de experiencias. A lo largo de 2014, mi organización, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, ha trabajado con los otros organismos con sede en Roma, la FAO y el PMA, y con muchos gobiernos comprometidos y organizaciones de la sociedad civil para conseguir la agricultura familiar en la agenda mundial.

Creo que hemos tenido éxito, pero también sé que este Año Internacional es sólo un peldaño en el camino. En muchos sentidos, el verdadero trabajo está por delante de nosotros. Es por ello que sus esfuerzos de hoy - para ayudar a encontrar un camino hacia adelante - son tan esenciales. Permítanme reflexionar por un momento en donde estamos parados. A lo largo de este Año Internacional, se han movilizado a muchos pequeños productores y agricultores familiares, y las organizaciones que los representan. Ahora tenemos una base mucho más fuerte para construir una mejor política y programas para la agricultura familiar, para el desarrollo de la agricultura incluyente, y para erradicar el hambre y la pobreza rural.

Pero ¿hacia dónde vamos desde aquí? Sabemos que los pequeños productores y agricultores familiares, las mujeres y los hombres, necesitan más y mejores inversiones para mejorar la productividad de su mano de obra y la tierra. No sólo para aumentar sus ingresos y beneficiar a sus familias, pero también para alimentar a una población mundial que probablemente superará los 9 mil millones para el año 2050.

Según la FAO, la producción agrícola debe aumentar en un 60 por ciento para satisfacer la demanda esperada. Eso requerirá una inversión neta de alrededor de 83000 millones dólares por año a nivel mundial. Habrá muchos debates sobre donde este dinero provendrá de, y la forma en que se asignará: los pequeños productores y agricultores familiares deben ser parte de esta conversación. No sólo por lo que son hoy, en conjunto, el mayor inversor en la agricultura, sino también por el futuro de la agricultura es principalmente de su propio futuro.

Cualquier política para la inversión agrícola debe reconocer las necesidades polifacéticas de los agricultores familiares y los pequeños propietarios. Para crecer, necesitan segura de la tierra y los derechos de agua, precios predecibles, un mejor acceso a las entradas y salidas, y un acceso más fácil a los mercados, el crédito, los seguros y otros servicios financieros. Con este apoyo, los pequeños agricultores, entre ellos pescadores y pastores, se pueden construir sistemas de producción más sostenibles. Pueden mejorar la capacidad de recuperación frente a las crisis climáticas y económicas. Y, al hacerlo, pueden vivir hasta su enorme potencial, tanto para su propio bien y por el bien del planeta. FIDA cree que las pequeñas granjas familiares tienen las claves para la seguridad alimentaria, la capacidad de recuperación de la comunidad en las zonas rurales y el desarrollo sostenible para todos. Durante 2014, a través de la fuerza del Año Internacional de la Agricultura Familiar, este mensaje está empezando a ser escuchado en cuatro áreas clave. En primer lugar, después de dos años de consultas, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial hizo suyos los Principios para la Inversión Responsable en Agricultura y Sistemas Alimentarios.

Estos principios, aunque voluntaria, pueden servir como un punto de reunión para satisfacer las necesidades de los agricultores familiares. En segundo lugar, como nos acercamos a la agenda de desarrollo posterior a 2015, la nutrición está tomando su lugar que le corresponde en el debate.

Hay muchas preguntas aún por responder acerca de cómo la conversación se desarrollará, pero la nutrición está en el orden del día, como nunca antes. En tercer lugar, hay un mayor reconocimiento de que la seguridad alimentaria no sólo depende de cultivar más alimentos, sino en la reducción de la pérdida impactante y desperdicios de la comida que ya se cultiva. Y en cuarto lugar, "Cuidar la Tierra", el segundo mensaje central de este Año Internacional, se escucha cada vez más como los productores de alimentos, los consumidores y los investigadores unen sus fuerzas para una agricultura más ecológica y la intensificación sostenible. Con todo esto en mente, quiero compartir la visión del FIDA de lo que debe suceder a continuación.

Debemos empezar por reconocer que la agricultura, en cualquier escala, es un negocio que puede estimular una transformación completa y positiva de las áreas rurales. Cuando vemos a los pequeños agricultores como empresarios, y garantizar que tengan acceso a los recursos, los incentivos y los mercados, estamos dándoles el poder de transformar sus comunidades. Sí, muchas familias de agricultores, pastores y pescadores son pobres, aislados y marginados. Sin embargo, existe un enorme potencial entre los pequeños agricultores para el procesamiento agrícola, y la gestión de los sistemas de producción y comercialización enteras.

Todo esto cuando se tiene en cuenta el enorme potencial sin explotar entre los pequeños agricultores - especialmente cuando nos fijamos en las cifras que indican que la granja africana promedio realiza en sólo el 40 por ciento de su potencial. Cada vez más, las explotaciones familiares son una fuente de innovación, un espacio que puede transformar nuestro enfoque de desarrollo rural y alivio de la pobreza.

Para lograr estos objetivos, la transformación rural debe ser verdaderamente incluyente. Con esto me refiero a que debe hacer frente a las desigualdades entre mujeres y hombres, y entre las zonas rurales y urbanas. Y debe proporcionar incentivos que hacen que la agricultura y otras empresas rurales atractivas para las generaciones más jóvenes. Concebido con cuidado, la transformación rural puede jugar un papel fundamental en el logro de la seguridad alimentaria y la nutrición, y una mayor equidad. Pero más que eso, la transformación rural es fundamental para el logro de múltiples beneficios en todo el espectro del desarrollo sostenible.

En las zonas rurales y urbanas por igual. Por todas estas razones, las autoridades deben hacer la transformación rural una piedra angular de la agenda de desarrollo post-2015. Por supuesto, una cosa es establecer una política, y otra muy distinta es poner las palabras en acción. Es por eso que las autoridades deben apoyar los programas que permiten a los pequeños agricultores y los agricultores familiares a invertir en sus negocios, enlazan con los mercados, y la superación de la pobreza y la vulnerabilidad. En el FIDA, vemos una y otra vez que la producción mejora cuando los pequeños agricultores están mejor conectados a los mercados.

Cuando tienen acceso seguro a la tierra y el agua. Cuando tienen los servicios financieros para pagar los insumos y herramientas que reducen el trabajo pesado. Cuando tienen la tecnología para recibir información sobre el mercado. Cuando tienen el conocimiento y las políticas para producir en formas que mantienen los ecosistemas y minimicen la vulnerabilidad al cambio climático. Y cuando tienen un entorno propicio que les permita prosperar. En este contexto, los otros componentes del sector privado deben desempeñar un mayor y más responsable, papel. Con demasiada frecuencia, los pequeños agricultores y los agricultores familiares carecen de insumos de alta calidad, la mejora de maquinaria agrícola y el conocimiento técnico. Esto dificulta su capacidad para mejorar la productividad y diversificar en mayor valor de la producción agrícola. Bajo las condiciones adecuadas, el FIDA cree que el sector privado, de las pequeñas empresas rurales a la industria del transporte y la transformación más grande, puede ayudar a abordar estas cuestiones. Subrayo una vez más la necesidad de que las "condiciones adecuadas". Entre estas condiciones es el requisito fundamental para las organizaciones más fuertes de los agricultores familiares. Si los pequeños productores no están organizados en asociaciones profesionales o cooperativas, muchos pequeños agricultores seguirán enfrentando altos costos de transacción y el poder de negociación débil. Mientras tratamos de conseguir innovadoras público-privadas-productores-asociaciones (4Ps), siempre debemos mantener los intereses de la población rural pobre frente y al centro. Al mismo tiempo, nuestros esfuerzos para fortalecer la agricultura familiar no deben ir en detrimento de nuestro medio ambiente natural. Lo que me lleva a mi último punto. En 2012, el FIDA puso en marcha el Programa de Adaptación para Pequeños Agricultores Agricultura, o lo antes posible. A través de ASAP, estamos ampliación de enfoques y tecnologías probadas para ayudar a los 8 millones de pequeños agricultores a adaptarse al cambio climático. Esto incluye todo, desde los sistemas ganaderos mixtos de cultivos y sistemas agroforestales para la gestión sostenible de cuencas hidrográficas.

Aparte de lo antes posible, también tenemos un ambicioso plan para integrar las cuestiones del cambio climático en toda nuestra programación para el año 2018. Creemos firmemente que las autoridades deben promover incentivos a los agricultores familiares a manejar su tierra, el agua, la biodiversidad y otros recursos naturales de manera más sostenible. En resumen, como parte de su visión para el camino a seguir, el FIDA ha identificado cuatro prioridades para los responsables políticos: Anime a los cambios de política para hacer la agricultura familiar más seguro, atractivo y rentable; Los programas de apoyo que permitan a los pequeños productores y agricultores familiares para invertir en su negocio, fortalecer sus organizaciones y enlace a los mercados; Fomentar las asociaciones innovadoras y equitativas con el sector privado para impulsar la productividad de los pequeños agricultores; y Habilitar los agricultores familiares para administrar sus tierras y otros recursos naturales de manera más sostenible.

Estas cuatro acciones pueden ayudarnos a dar rienda suelta al gran potencial de la agricultura familiar, y para plantar las semillas para la transformación rural inclusiva. No sólo pueden ponernos en el camino para acabar con el hambre, sino que también son esenciales para el logro de todos nuestros objetivos post-2015 para el desarrollo sostenible. Señoras y señores, Como usted busca un camino a seguir después de este Año Internacional, te invito a que mantenga sus oídos cerca de la tierra, y escuchar lo que los agricultores tienen que decir. Ellos tienen mucho que enseñarnos. El FIDA seguirá apoyando la agenda para los agricultores familiares - para servir a nuestros miembros, a colaborar con nuestros socios en Roma, y con las organizaciones de pequeños agricultores y de la granja de la familia en todos los países donde trabajamos. Tenemos que mirar a este Año Internacional como el comienzo, no el final, de impulso a la acción para la agricultura familiar dado su importante papel en la seguridad alimentaria mundial y la erradicación de la pobreza.

 Gracias.

 Roma, 27 de octubre 2014

 

 

 
 
 
 
 

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